Laon pottery y las semillas de las flores
Laon pottery y las semillas de las flores
Laon pottery y las semillas de las flores
Laon pottery y las semillas de las flores
Laon pottery y las semillas de las flores
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En la historia de Ju-hyun Baek no asoma el conflicto. La buena suerte siempre le ronda y ella lo agradece con agua y barro. Nos acercamos a su taller para hablar de cerámica, ventura y simientes.

Vive de su trabajo y su trabajo le gusta. Ser artesana en los tiempos de Instagram es darle la vuelta al algoritmo. Muchos soñamos con vivir en el campo, de lo que puedan producir nuestras manos, y esta coreana lo ha llevado a la práctica. Llegó a Madrid hace 8 años y desde entonces la ciudad no ha dejado de ofrecerle oportunidades. Aunque cursó estudios de cultura latinoamericana en su país, fue aquí donde descubrió que la cerámica era su pasión. Lo cierto es que ya en la Escuela de Esmaltes de Celadón en Corea inició el romance, pero fue su formación en la Escuela de Cerámica de la Moncloa la que le permitió profesionalizarse y comenzar a vender algunas piezas, por lo que pronto pudo comprarse su primer torno. Y no solo daba vida a nuevas piezas y las vendía, también daba clases y los alumnos eran cada vez más. En 2015 nació oficialmente Laon Pottery y tan solo dos años más tarde, J.W. Anderson, director creativo de Loewe, le encargó los jarrones para la floristería de la tienda insignia que la firma de lujo tiene Madrid. Ahora vive en Campo Real, en una casa preciosa, con su marido, pianista de jazz, y su gato.

Lo dicho, ni rastro de ambigüedad. Como en todas las historias, habrá existido la dificultad, pero a grandes rasgos, es inspiradora y aspiracional. Que en el contexto de la economía creativa -donde las ideas y el progreso son valores cruciales- , el barro y el agua le ganen la batalla al factor del tiempo, es como una fábula.  

En la historia de Ju-hyun Baek no asoma el conflicto. La buena suerte siempre le ronda y ella lo agradece con agua y barro. Nos acercamos a su taller para hablar de cerámica, ventura y simientes.

Vive de su trabajo y su trabajo le gusta. Ser artesana en los tiempos de Instagram es darle la vuelta al algoritmo. Muchos soñamos con vivir en el campo, de lo que puedan producir nuestras manos, y esta coreana lo ha llevado a la práctica. Llegó a Madrid hace 8 años y desde entonces la ciudad no ha dejado de ofrecerle oportunidades. Aunque cursó estudios de cultura latinoamericana en su país, fue aquí donde descubrió que la cerámica era su pasión. Lo cierto es que ya en la Escuela de Esmaltes de Celadón en Corea inició el romance, pero fue su formación en la Escuela de Cerámica de la Moncloa la que le permitió profesionalizarse y comenzar a vender algunas piezas, por lo que pronto pudo comprarse su primer torno. Y no solo daba vida a nuevas piezas y las vendía, también daba clases y los alumnos eran cada vez más. En 2015 nació oficialmente Laon Pottery y tan solo dos años más tarde, J.W. Anderson, director creativo de Loewe, le encargó los jarrones para la floristería de la tienda insignia que la firma de lujo tiene Madrid. Ahora vive en Campo Real, en una casa preciosa, con su marido, pianista de jazz, y su gato.

Lo dicho, ni rastro de ambigüedad. Como en todas las historias, habrá existido la dificultad, pero a grandes rasgos, es inspiradora y aspiracional. Que en el contexto de la economía creativa -donde las ideas y el progreso son valores cruciales- , el barro y el agua le ganen la batalla al factor del tiempo, es como una fábula.  

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Le preguntamos por el secreto. Lo desconoce. Pero se para a pensar. “El boca a boca”, concluye. “Clientes que traen a más clientes”. Síntoma inequívoco del trabajo bien hecho. “Siempre me han visto esforzándome mucho, y eso la gente lo aprecia. Intento investigar todo lo que puedo, estudiar y aprender”. Buena fórmula. ¿Y qué hay de la mercadotecnia? “No sigo ninguna estrategia, no soy consciente, pero de lo que sí me doy cuenta es cuando recibo un like. En los últimos tiempos noto más interacción con los usuarios, cada vez me contactan más. Incluida la gente que me pregunta por entrevistas, encargos, por clases...”. Inspirador, sí, pero también desalentador. ¿Por qué no todo el mundo tiene la misma ligereza? Para esa pregunta, ni ella ni yo tenemos respuesta.

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De acuerdo, no será en Campo Real donde descubramos la ecuación del éxito. Pero ¿qué hay de la creatividad? ¿Alguna receta? “No tengo método. Es una faceta que estoy intentando entrenar. Nada más empezar con la cerámica, lo que me daba de comer era hacer vajillas. Pero claro, es un trabajo muy repetitivo. Aunque tiene una parte positiva, porque de esa forma siempre  te ejercitas, digamos, como con las clases de piano, que te mantienen las manos sueltas. Sin embargo, por otro lado, siempre están esas ganas de probar algo nuevo. Para encontrar inspiración intento observar, capturar los detalles. Me gustan mucho las flores. Algunas de mis piezas están inspiradas en las semillas de las amapolas y de la flor de té”, confiesa Ju-hyun Baek.

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"Para encontrar inspiración intento observar, capturar los detalles. Me gustan mucho las flores. Algunas de mis piezas están inspiradas en las semillas de las amapolas y de la flor de té"

"Para encontrar inspiración intento observar, capturar los detalles. Me gustan mucho las flores. Algunas de mis piezas están inspiradas en las semillas de las amapolas y de la flor de té"

 

"Para encontrar inspiración intento observar, capturar los detalles. Me gustan mucho las flores. Algunas de mis piezas están inspiradas en las semillas de las amapolas y de la flor de té”

También hablamos del rigor. ¿Cualquiera puede ser ceramista? “No”, responde. “Aunque puede parecer que sí, porque es un material muy flexible que puede manejar cualquier persona, incluso un bebé, sin ningún tipo de conocimiento. Sin embargo, el proceso completo es complejo. Más allá de hacer las formas, la cocción o los esmaltes, hay que controlar la parte química, pues los óxidos y los metales son muy tóxicos. Si no se tratan bien se pueden disolver y eso no sería responsable con los consumidores.”

“Hay personas que no tienen dinero, pero se gastan lo que tienen en un Iphone . Sin embargo, una taza de 30€ hecha a mano les parece cara."

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Ju-hyun Baek reconoce su buena suerte, pero también es consciente de que aunque hay un movimiento en torno a la cerámica, todavía queda mucho camino por recorrer. “Se habla mucho de la artesanía, de lo hecho a mano, pero al final son pocos los que compran piezas de este tipo. Sigue ganando el consumo de lo hecho en fábrica”. ¿Quizá porque es más caro? Depende de cómo se mire, del valor que se le den a las cosas. “Es una cuestión de mentalidad”, afirma, “Hay personas que no tienen dinero, pero se gastan lo que tienen en un Iphone . Sin embargo, una taza de 30€ hecha a mano les parece cara. Algunos me dicen que mi trabajo es para gente rica –vende cuencos a 25€, tazas a 40€ o jarras a 90€, por ejemplo-, pero yo creo que es más bien para gente que simplemente lo aprecia. Por ejemplo, yo tengo clientes humildes, que no tienen mucho dinero y sin embargo les encanta la cerámica y se permite comprar una jarra de 90 euros cuando tiene un dinero extra. En mi caso yo no compro nada de nada, solo tengo un par de zapatillas, pero cuando puedo, compro lo que me gusta, entiendo su coste y no me parece caro.”

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